Es un cristal de seguridad, procesado por un tratamiento térmico, para aumentar notablemente su resistencia en comparación con el vidrio normal, tales tenciones hacen que, en caso de rotura, rompe en fragmentos relativamente pequeños reduciendo la posibilidad de causar lesiones.
Se puede usar en:
Fachadas de locales comerciales.
Mamparas de baño y divisiones de ambientes.
Encimeras de cocinas.
Visores y tapas de hornos y lámparas.
Puertas, estanterías y mesas.
Vitrinas y expositores que tengan que soportar altas temperaturas (por ejemplo panaderías).
Entornos de chimeneas y cocinas u otras fuentes de calor.